Ay mamita, este día es un día de mucha alegría, pero también de mucha nostalgia y tristeza para muchas. Recuerdo mi 24 de diciembre de hace 2 años y todavía lloro.
Todos estaban reunidos en mi casa. Trajeron una cena deliciosa que prepararon en casa de mi mamá. Mi casa estaba lo más arreglada que se podía con un bebé de 3 meses. Intenté arreglarme, hice lo que pude, pero siendo honesta no me sentía bonita. Tenía ese traje de súper mamá puesto que no me dejaba todavía sentirme yo.
Todo se dio bonito (creo). Mi cerebro guardó poco de esa noche. Estaba tan pendiente de Nicolás que no pensaba en nada más. Había empezado rigurosamente sus rutinas de noche, esas que nos decían que si no las hacías un día, el niño quedaba con el sueño dañado para siempre. Así que hice todo lo posible por dormirlo temprano, a las 7, como ya era su costumbre. Con estrés y todo, se logró. Cenamos (yo me tragué la comida mientras miraba un monitor) y a las 8 de la noche Nico comenzó a llorar. Era ese llanto que se calmaba con mami y un poco de teti, pero mi familia, emocionada por verlo, fue toda al cuarto. Él despertó por completo. Yo estaba enojada.
“Ya el niño no va a dormir bien nunca más”,
“Dañaron el sueño del bebé”,
“Nadie me entiende”…
Todos disfrutaron de una noche con él, mientras yo solo calculaba cómo iba a retomar esa rutina que tanto me dijeron que tenía que ser perfecta.
Al final todos se fueron y solo quedé yo, yo y Nico. Dos horas para volverlo a dormir porque habían interrumpido su sueño. Y yo, con lágrimas en los ojos, pensando que jamás mi vida iba a volver a ser la misma. Me sentía esclava y agotada hasta el extremo. Fue la peor noche buena que pase en mi vida.
Pero hoy puedo ver la Navidad desde otro punto de vista. Quizá si tan solo hubiera abierto un poco más los ojos, hubiera visto a Nico disfrutar y reírse con sus abuelos, su papá, su tía. Nos vería cenar juntos con todo lo que eso implica. Nos vería a él y a mí en la intimidad de un cuarto, en un lugar seguro. Lo vería a él dormirse en mis brazos luego de horas de disfrutar con la familia. Y, sobre todo, me vería a mí con otros ojos: hermosa, entregada y maravillosa.
Si pudiera volver al pasado y ver a esa Ivonncris, cuántas cosas lindas le diría.
Por eso escribo esto, porque sé que hay muchas hoy que están y estarán en mi posición. Mamita, todo evoluciona. No será así para siempre, y eso es una bendición y una maldición a la vez. Así que disfruta de esos piecitos, de ese olor a bebé, de esa familia hermosa que te rodea. Count your blessings, cuenta tus bendiciones y admira todo lo que has logrado. Y, sobre todo, toma 10 segundos para ver a tu bebé a los ojos, disfruta de tu presente y de su compañía, porque no será así de pequeño para siempre.
Tu hoy como vas a pasar noche buena? en casa, con amigos, familia?
¡Felices fiestas! ✨
